Rehabilitación de fachada en edificios antiguos en A Coruña

Qué debe saber una comunidad de vecinos antes de rehabilitar la fachada de su edificio.

Si vives en un edificio que tiene ya sus años, con un aislamiento deficiente o inexistente, y la fachada tiene desperfectos e incluso grietas, tarde o temprano surgirá la necesidad de arreglar esa fachada.

Teniendo en cuenta la normativa actual, si tu edificio se encuentra en fase de realizar una Inspección Técnica del Edificio, puede ser ya no necesaria, sino obligatoria la reparación de esta fachada y la mejora en cuanto al aislamiento térmico.

En este artículo vamos a centrarnos en 5 aspectos clave a la hora de decidir cómo arreglar la fachada y con quién.

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1.Cuáles son las soluciones recomendables?

Si tu edificio no se encuentra protegido por ninguna normativa de patrimonio, y dado que nadie quiere perder superficie de vivienda, la mejor solución suele ser aislar el edificio por fuera. En este caso las soluciones más empleadas son la fachada trasventilada y el SATE.

La fachada trasventilada consiste en una estructura metálica colocada por delante de tu fachada con una separación suficiente para permitir el paso de aire entre ambas, generando corrientes que ayudan a regular térmicamente las prestaciones de tu edificio.

El Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior (con sus siglas SATE) es, como su propio nombre indica, la aplicación de un sistema completo exterior a nuestro edificio que incluye aislamiento térmico. Por lo general se emplean planchas tanto de Poliestireno expandido (el conocido poliespan o corcho blanco) como poliestireno extruido y se remata con un mortero con pigmentos.

Estéticamente la fachada trasventilada da mucho juego, ya que se puede hacer con múltiples formas y patrones, y se puede rematar con paneles de colores, piedra, etc, lo que la hace muy atractiva.

Sin embargo, desde el punto de vista económico, el SATE es mucho más económico que una trasventilada, por lo que tanto clientes como empresas suelen decantarse por esta solución. Desde el punto de vista técnico, el SATE también es mejor en cuanto a la eficiencia térmica del edificio, pero eso ya lo veremos en futuros post, cuando hablemos de viviendas pasivas y de consumo casi nulo.

2.Lo barato, muchas veces, sale caro.

Leyendo el título de este apartado pensarás que el SATE no es recomendable, pero lo entenderás mejor si continúas leyendo.

Actualmente existen numerosas empresas dedicadas al SATE, dado que con un par de operarios se puede realizar casi cualquier fachada de un edificio que no sea muy grande.

Muchas de ellas suelen aplicar una solución estándar en todas sus obras, a fin de cumplir “el trámite” necesario para obtener una ITE (actualmente IEE) favorable.

Por lo general, y sin creer nunca en “sí es más caro, es mejor”, cuanto más barata es la empresa, menos tiempo dedica al estudio de la obra. El hecho añadido de que no cuenten con personal ni técnicos cualificados, hace que en numerosas ocasiones el sistema aplicado no sea óptimo, y esa intervención provoque que, si en algún momento decidimos optimizarla, ya no sea rentable económicamente.

Trabaja siempre con empresas que te expliquen la intervención y el por qué, o contrata a un técnico externo que estudie la obra. La diferencia de precio se compensa con la tranquilidad de que la obra se está haciendo bien.

3.El aislamiento.

Quizá hayas consultado a algún familiar, amigo o compañero de trabajo que ha arreglado la fachada de su edificio con este sistema, y te haya explicado que han puesto 4 o 5 cm de Poliestireno expandido, que es la solución estándar de todas las empresas.

Pues bien, según el estándar Passive House, para una vivienda nueva en España, se recomiendan entre 12 y 20 cm de aislamiento en materiales como el poliestireno expandido. Teniendo en cuenta estos parámetros, 5 cm de aislamiento se hacen escasos y, si bien es cierto que en una rehabilitación quizá no se puede aislar tan fácilmente como en una obra nueva, el estudio individualizado de cada caso puede ayudarnos a decidir un espesor adecuado para nuestro edificio.

4.Los detalles marcan la diferencia.

Un error grave a la hora de realizar un sistema SATE, y por desgracia muy habitual, es no prolongar el aislamiento en los frentes de las ventanas. Generalmente la excusa es que si se pone aislamiento en el contorno del hueco de la ventana habrá menos hueco y por lo tanto menos luz. Esto que a priori puede parecer un tema simplemente estético puede ser la diferencia entre que un edificio esté sano o que se generen patologías (humedades, hongos…) en el entorno de las ventanas.

En una rehabilitación resulta complicado mantener el espesor del aislamiento en el contorno de la ventana, dado que se reduce el hueco y puede dar sensación de agobio, pero siempre se puede colocar un aislamiento de menor espesor para contrarrestar las pérdidas de calor y reducir el riesgo de patologías.

5.Las ventanas, las grandes olvidadas.

Dada la situación económica, muchas rehabilitaciones de la envolvente se centran únicamente en la fachada, pero uno de los elementos por donde más pérdidas de energía se producen es por las ventanas.

En la construcción tradicional de mediados del siglo XX en España, las ventanas solían ser de madera o aluminio, y de guillotina o correderas. Estas ventanas tienen una permeabilidad al aire muy alta lo que produce que el aire caliente de nuestra vivienda salga al exterior y entre aire frío.

Ventana antigua en fachada

Para una verdadera rehabilitación energética es necesario sustituir las ventanas por unas de mayor calidad, con unas características especialmente pensadas para cada zona climática. La elección y los aspectos clave a la hora de seleccionar unas ventanas adecuadas se tratarán en otro post.

 

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